El destino teje con hilo de seda

Raquel Balencia, Foto de Anastasiya Panyutina.
Raquel Balencia, Foto de Anastasiya Panyutina.

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Coincidiendo con la realización de una editorial para la edición de verano de BasqueMagazine la modelo Raquel Balencia repasa en este artículo su trayectoria profesional así como su visión personal sobre la moda nupcial y sus derivadas. "Hay momentos en los que es difícil no creer en el destino, y la sesión de fotos que realizamos para esta editorial nupcial es uno de ellos" afirma.

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Empecé mi carrera profesional con 15 años, formándome como modelo en First Models Agency, y realizando en los años siguientes pequeños desfiles y sesiones de fotos para EITB y diferentes marcas y comercios del País Vasco. Me dieron poco a poco esa seguridad y experiencia que necesitaba. A los 18 años, Iñigo Olasagasti, director de la agencia, me animó a participar en el concurso de Miss Guipúzcoa y durante las pruebas de vestuario conocí a Laura Monge, diseñadora de Alta Costura y por entonces presidenta de la Asociación de Moda de Guipúzcoa, junto al diseñador Paco Rabanne como Presidente Honorífico.

El atelier de Laura estaba situado en una preciosa villa de arenisca junto al río Urumea en San Sebastián, y la primera vez que lo visité me dejó completamente encantada por sus elegantes salones, sedas, cortinones y grandes ventanales. Pero lo que recuerdo con más cariño de mis primeros pasos en la moda, es a Laura y la alegría e ilusión con la que te recibía y afrontaba cada nuevo diseño. Su exquisita forma de trabajar y la altísima calidad de su patronaje y confección, reflejo de su amor por la Alta Costura.

Tuve el placer de colaborar con ella durante varios años, al poder lucir sus diseños en los concursos de Miss España y Top Model Internacional, y pienso que su atención al detalle y gusto por los tejidos más refinados, fue una de mis principales inspiraciones a la hora de crear mi propia firma de vestidos de noche. Después trasladó su sede a Madrid y yo empecé a trabajar entre Italia y Estados Unidos y perdimos el contacto, hasta que más de 20 años después, la misma semana en la que estaba preparando esta editorial de moda nupcial, su hija Ariadna me contactó.

Vestido de Laura Monje.
Vestido de Laura Monje.

Se encontraban en ese momento realizando un reportaje para la televisión estadounidense, donde Laura tiene también un fuerte mercado, y querían contar conmigo para el reportaje. De ahí surgieron estas fotos y reencontrarme con Laura y su maravilloso entusiasmo por su trabajo, como si el tiempo no hubiera pasado.

Los diseños que Laura y Ariadna me propusieron para la sesión de fotos eran perfectos para hablar de las últimas tendencias en moda nupcial; como son el retorno del boho con siluetas fluidas perfectas para aquellas que buscan un estilo campestre y desenfadado, los drapeados, los vestidos satinados -los favoritos del año según una encuesta de Vogue-, que no dejan de verse en las colecciones, matrimonios y eventos. También el brillo en su máximo esplendor, mediante lentejuelas y apliques de strass que hacen brillar todavía más a las novias de esta temporada.

Pero los diseños nupciales, hace ya tiempo que dejaron de ser solo para las bodas y conquistaron las alfombras rojas de todo el mundo. Cada vez son más las celebridades que abandonan el color negro y se pasan al blanco, abrazando tendencias o apostando por clásicos, para lucirlos en estrenos, galas, premios y festivales. Como hizo, por ejemplo, Zendaya en la última Met Gala. Se convirtió en la mejor vestida de la noche con un impecable diseño personalizado de Louis Vuitton, claramente inspirado en el icónico traje de Bianca Jagger para su boda en Saint-Tropez con Mick Jagger firmado por Yves Saint Laurent.

Otro diseño de Louis Vuitton, siempre de corte nupcial, fue el responsable de que Emma Stone brillara como nunca en la Gala de los Oscars de este año, con un look repleto de cristales que nos transportó a la época dorada del cine. Penélope Cruz, por otro lado, vistió de blanco con Chanel de Alta Costura hecho a medida para entregar el Oscar a la mejor película internacional; y Jennifer Lawrence también lució un vestido de tafetán de seda color hueso para la misma gala firmado por la Maison Dior, directamente inspirado por el vestido que Christian Dior dedicó en 1949 al compositor Francis Poulenc.

Todos ellos, diseños que evocan elegancia atemporal y que son solo un ejemplo de una tendencia que ha llegado para quedarse.

¿Y qué sería de una novia sin su ramo de flores? El de esta sesión de fotos ha sido realizado por Pilar Landa de la floristería Villa Flores, cuya familia lleva desde 1935 dedicada a la decoración floral y a la jardinería. De cuyo establecimiento es fiel cliente mi hijo de 8 años Arturo, que les visita habitualmente (además de pararse conmigo a disfrutar de sus preciosos escaparates) para regalarme las flores más bonitas del mundo, y sacarme la mayor de mis sonrisas.

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