Álava rural: naturaleza infinita y autenticidad con Nekatur

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Viajar Álava es descubrir la Euskadi más abierta, diversa y sorprendente. Un territorio donde los horizontes se ensanchan entre viñedos, montañas solitarias, bosques atlánticos y pueblos de piedra que conservan intacta su identidad. Aquí el ritmo es pausado, el paisaje respira amplitud y la hospitalidad forma parte del carácter de sus gentes.

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La mejor manera de vivir esta experiencia es alojarse en un establecimiento de Nekatur, la asociación que reúne los agroturismos, casas rurales y apartamentos rurales de Euskadi. Desde 1991, Nekatur trabaja para fortalecer la vida en los pueblos, apoyar a las familias rurales y ofrecer al viajero un turismo sostenible, cercano y auténtico.

En Álava, los alojamientos Nekatur se distribuyen por comarcas con personalidad propia: Rioja Alavesa, Montaña Alavesa, Llanada, Añana, Aiaraldea o Gorbeialdea. Cada casa tiene su historia y cada anfitrión su manera de entender la acogida, pero todos comparten un mismo compromiso: abrir las puertas del territorio con honestidad.

Dormir en Álava: espacio, silencio y cielo estrellado

Alojarse en una casa rural o agroturismo alavés es reconectar con lo esencial. Es despertar con vistas a campos de cereal o viñedos interminables, escuchar el viento entre los árboles y disfrutar de noches limpias bajo un cielo lleno de estrellas.

Muchos alojamientos son antiguos caseríos rehabilitados con respeto por la arquitectura tradicional; otros se ubican en pequeñas aldeas medievales o en entornos naturales privilegiados. Algunos mantienen actividad agrícola o ganadera, permitiendo al visitante conocer de cerca el cuidado del viñedo, el trabajo en la huerta o la vida cotidiana en el campo.

Menhir Arlobi.
Menhir Arlobi.

Rioja Alavesa: vino, patrimonio y paisaje cultural

Rioja Alavesa es uno de los grandes iconos del territorio. Sus viñedos se extienden bajo la Sierra de Cantabria dibujando un paisaje que cambia con las estaciones. Pueblos como Laguardia, con su trazado medieval amurallado, invitan a pasear sin prisas entre bodegas subterráneas y plazas llenas de vida.

Naturaleza en estado puro: parques y valles sorprendentes

En el extremo occidental se encuentra el Parque Natural de Valderejo, uno de los espacios naturales mejor conservados de Euskadi. Sus desfiladeros, bosques y senderos permiten caminar en silencio, observando fauna y disfrutando de una naturaleza poco masificada. Muy cerca se puede disfrutar también del Valle Salado de Añana y la Torre de los Varona.

Al norte, el Parque Natural de Gorbeia combina tradición pastoril, montañas emblemáticas y rutas que conectan con la esencia rural del territorio. En la Montaña Alavesa, pequeños pueblos de piedra, ermitas románicas y una singular mina de asfalto natural sorprenden al viajero que busca autenticidad y patrimonio histórico. Sin olvidar el Parque Natural de Izki.

La Llanada Alavesa, con el Parque Natural de Aizkorri-Aratz y la Sierra de Entzia, y el embalse de Ullíbarri-Gamboa ofrecen también espacios ideales para el ocio activo, el ciclismo o el descanso en entornos abiertos y luminosos. Su patrimonio brilla con las iglesias pintadas de Alaitza y Gazeo como referente.

Y el círculo se cierra con Aiaraldea donde se fusiona naturaleza salvaje: el vértigo del salto del Nervión y el cañón de Delika, la tradición de las bodegas de txakoli y las queserías de la comarca y la cultura con el Museo Etnográfico y el Museo Santxotena ubicados en la villa medieval de Artziniega.

Para descubrir todos los alojamientos rurales en Álava y planificar la escapada, se puede consultar la web oficial de Nekatur: www.nekatur.net, donde el viajero encontrará propuestas, disponibilidad y experiencias para vivir el territorio desde dentro.

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