Y el turismo llegó a Biarritz…

La hora del baño en la playa de Biarritz
La hora del baño en la playa de Biarritz

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A finales del siglo XVIII, el turismo se asienta en Biarritz, un pequeño puerto pesquero cuyo nombre se asociará con el ocio, el lujo y el cosmopolitismo, compitiendo en glamour con otras futuras zonas turísticas como la Costa Azul o Normandía.

Biarritz en la actualidad

Con el paso de los años,

Biarritz ha sabido adaptarse

al nuevo turismo y mantener

su esencia cosmopolita

El término “turismo” aparece a finales del siglo XVIII. Corresponde, en nuestro caso, al viaje a Francia - el Tour - que hacían los jóvenes aristócratas británicos para perfeccionar su educación. En esa época, el turismo se desarrolló paralelamente al enriquecimiento producido por las revoluciones industriales del siglo XIX y afectaba, sobre todo, a las clases poseedoras nacidas del capitalismo triunfante o descendientes de la aristocracia tradicional. Si bien los turistas eran aún pocos, la publicidad dada a sus actividades fue importante en la literatura y, sobre todo, en la prensa, ya en pleno auge.

El turismo se asienta rápidamente en el País Vasco y más particularmente en Biarritz, un pequeño puerto pesquero cuyo nombre se asociará posteriormente con el ocio, el lujo y el cosmopolitismo, compitiendo en glamour con otras futuras zonas turísticas como la Costa Azul o Normandía.

Los 30 kilómetros del litoral labourdin constituyen un espacio ideal de veraneo. La belleza y la diversidad de los lugares de la costa (Biarritz, St Jean-de-Luz...) ya son evocados desde 1843 por Victor Hugo. El País Vasco francés no tenía muchas fuentes termales pero las de Cambo gozaban ya de cierta fama en el siglo XIX. La suavidad del clima oceánico, tanto en verano como en invierno, era reconocida por todos los visitantes franceses y extranjeros.

Casino municipal de Biarritz
Casino municipal de Biarritz

Estación de invierno

Los ingleses consideran Biarritz como una estación de invierno, al igual que Menton, la Riviera o Córcega. El alejamiento del País Vasco de los grandes centros urbanos e industriales del Noroeste (París-Biarritz, 753 kilómetros) se ve compensado, en parte, por la rápida llegada, a partir de 1855, a Bayona, del ferrocarril en la costa vasca y la proximidad de España hace posible la llegada de la nobleza ibérica, especialmente a partir de 1839.

Por la Costa Vasca empiezan a verse rostros muy conocidos desde principios de siglo del pasado, pero es, sobre todo, la elección de Biarritz como residencia de verano por la pareja imperial, Napoleón III y Eugenia de Montijo, desde 1854, la que impulsa su fama. Así, de 1854 a 1868, la corte francesa se trasladó a Biarritz, seguida por el Gotha parisino.

Llevado a Biarritz en 1854 por la emperatriz Eugenia de Montijo, Napoleón III decide construir una «villa», cerca de la Costa del Molino (actualmente Gran Playa), donde pasan su primer verano en 1855. La llegada de la corte francesa y de los personajes más influyentes de la época (Bismarck en 1862, Léopoldo, el rey de los belgas, el príncipe Orloff...) implicaron un frenesí de construcciones (hoteles, villas, casino en 1857, establecimiento de baños...) y la rápida transformación del paisaje de Biarritz.

El cambio de régimen no supuso el fin de este turismo activo ya que ingleses, españoles y rusos tomaron el relevo y el número de visitantes global no dejó de aumentar: de los 16.600 turistas en 1879 pasaron a los 27.900 en 1895. Las termas salinas (1893), el casino municipal (1901), el golf (1888), el cine (1895), la bolera (1900), las atracciones y el tenis de Aguilera, contribuyen a asentar su reputación cosmopolita.

Otro ejemplo, la edificación de lugares de culto muy diversos ilustra también el gran éxito internacional de Biarritz, se construyeron las primeras iglesias anglicanas en 1876 y las ortodoxas en 1892.

Surf y chocolate

En el siglo XVII, las comunidades judías que huían de la Inquisición se instalaron en el País Vasco francés y muchos de ellos, artesanos pasteleros, llevaron la gran tradición del chocolate a esta zona y al resto de Francia. En Biarritz, el Planeta Museo del Chocolate cuenta esta historia con todo detalle.

Otro de los caprichos de la historia hizo que fuera en la playa de Biarritz donde se surfeara una ola por primera vez en la historia de Europa. Fue en 1956, cuando la actriz Deborah Keer llegó a Biarritz para rodar la famosa película Fiesta -adaptación de la novela de Hemingway The sun also rises-. El guionista, Peter Viertel, marido de la actriz y apasionado del surf en California, embarcó dos tablas junto al vestuario de la película y tras rodar en Pamplona los Sanfermines, decidió irse a coger olas a la ciudad francesa, convirtiéndose en la primera persona en practicar este deporte en la vieja Europa.

Cartel promocional de Biarritz
Cartel promocional de Biarritz
Cartel còte basque
Cartel còte basque

Tourisme Biarritz

+ 33 (0) 5 59 22 37 10    Square d'Ixelles 64200 Biarritz

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