Chillida Leku explora la gravedad en la obra de Eduardo Chillida

"Elogio del agua". Foto de J. Maestre.

Chillida Leku presenta hasta el 1 de mayo "Gravedad Zero", una exposición que reúne una selección de obras con las que Eduardo Chillida exploró el fenómeno de la gravedad y la lucha contra ella. Si bien es cierto que esta idea de levitación se relaciona con sus emblemáticas Gravitaciones realizadas en los años 80, el escultor comenzó a trabajar en torno a este concepto mucho antes.

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“Esta batalla contra la gravedad o, anti gravitatoria, empieza a intuirse a finales de los años 50 cuando comienza a suspender esculturas del techo y más tarde, en la serie Yunque de sueños o Peine del viento de finales de los de los años 60, cuya parte alta consiste en una estructura ramificada al viento”, afirma Estela Solana, responsable de exposiciones de Chillida Leku.

Chillida se toma la libertad de acuñar términos físicos para describir conceptos espirituales, místicos o poéticos. Habla de la velocidad de la materia y del espíritu, de la densidad del tiempo, del peso para combatir la gravedad, del límite que define y separa, de la luz como elemento creador o de arquitecturas que conectan con el cosmos. Así, a finales de los años sesenta Chillida comienza una investigación tan personal como original en cuestión de peso y gravedad. Dicho de otro modo, comienza su batalla contra Newton desafiando —en el plano de lo artístico— a la gravedad.

"Lugar de encuentros". Foto de Luis Pérez Mínguez.

No obstante, hasta mediados de los años 70 Chillida no fue consciente de la necesidad personal y artística que suponía para él esta lucha contra la gravedad. “Como consecuencia de ello escoge por primera vez el hormigón para realizar Lugar de encuentros III, una gran escultura pública suspendida para el Museo de Escultura al Aire Libre de La Castellana”, recuerda Solana.

“Este hecho de estar preocupado por la gravedad es lo que me hace preocuparme de la materia. No es que yo me preocupe de la materia porque me guste el hierro, el hormigón o la piedra, no. Es que todas las obras tienen que estar encarnadas en algo, porque sino, no son nada, y eso presupone un mayor o menor condicionamiento con relación a esa fuerza, que es la gravedad. Yo me tomo cada vez más en serio este aspecto y mis últimas obras se llaman precisamente Gravitaciones”, escribió Eduardo Chillida en Escritos (La Fábrica, 2005).

"Todas las obras tienen que estar encarnadas en algo, porque sino, no son nada, y eso presupone un mayor o menor condicionamiento con relación a esa fuerza, que es la gravedad", escribió Eduardo Chillida en Escritos (La Fábrica, 2005).

Como es habitual, la exposición viene acompañada de un programa de actividades paralelas a la exposición. Para la ocasión se han organizado varias visitas guiadas a la muestra, una mesa redonda sobre ciencia y arte en colaboración con Donostia Physics Center y una serie de talleres para familias como el impartido por Virginia García Pena, directora del Área de Astronomía de Aranzadi.

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