De Bergara al Bronx

Lorenzo Ascasibar
Lorenzo Ascasibar

La vida y obra del escultor Lorenzo Ascasibar (Elgeta, 1930)  es analizada en un muy interesante libro de Miguel Angel Elkoroberecibar, recientemente publicado. “Le he dedicado la vida a la escultura y la escultura me ha dado vida” afirma Ascasibar mientras repasa su trayectoria, un legado superior a 700 obras de arte distribuidas entre el País Vasco y los Estados Unidos.

Quien es considerado como uno de los máximos exponentes de la escultura figurativa vasca de la segunda mitad del siglo XX o aquel que la revista especializada de Estados Unidos Art in Stone aventuró en 1965 que estaba destinado a convertirse en uno de los mejores creadores de escultura religiosa en Estados Unidos tras considerar que su St. John del cementerio St. Raymond de Nueva York tenía las cualidades de un moderno Miguel Ángel, es un auténtico desconocido para el público en general.

Santuario de Saint John, realizado en honor al presidente John Fitzgerald Kennedy,
Santuario de Saint John, realizado en honor al presidente John Fitzgerald Kennedy,
1959 Lorenzo con amigos en Nueva York
1959 Lorenzo con amigos en Nueva York

Inicios en Bergara y Bilbao

Aficionado al dibujo y a trabajar la madera, con apenas 16 años Lorenzo Ascasibar se incorpora a la empresa Erostarbe Hermanos de Elgeta donde dio sus primeros pasos en la talla de la madera. Aprendió a manejar la gubia con los adornos de los muebles de aquella época, pero pronto se dio cuenta que quería avanzar y trabajar lo figurativo. Le indicaron que había un muy buen tallista en Bergara: Jesús Okina. Se dirigió a él para completar su oficio. Con Okina hizo modelado, talla y dibujo. Fue su primer maestro y quien le dirigió definitivamente hacia lo figurativo.

Artistas bergareses como Miguel Okina y Simón Arrieta fueron también determinantes en su aprendizaje.

De la mano de Jesús Okina, visitó en numerosas ocasiones el taller del escultor Julio Beobide. Beobide vio talento en él y le animó a presentarse al Concurso de Artistas Noveles. Le hizo caso y con 19 años, en 1949, ganó el primer premio, lo que supuso el banderazo de salida como escultor.

Continuó su aprendizaje en el Museo de Reproducciones de Bilbao. Fue discípulo y colaborador del gran escultor Higinio Basterra, punto de inflexión para su formación y futura dedicación profesional.

A finales de 1955 se desplaza a Madrid. Pero justo antes de partir, se produjo un hito en la trayectoria artística de Lorenzo Ascasibar. El 11 de septiembre de 1955 se inauguró en Aramaio su primer monumento público: Vicente Goikoetxea.

Lorenzo Ascasibar en su estudio

Suyo es el santuario

de Saint John, en N.Y.,

realizado en honor al

presidente John  Kennedy,

en el primer aniversario

de su muerte

Vermont, Connecticut y Nueva York

En enero de 1958, animado por el escultor José Borlaf, partió a los Estados Unidos. Le acompañaron otros dos escultores: Félix Rubio y Ángel Barbero.

Se fue a América sin nada, con las manos en los bolsillos. Hizo obra comercial para sobrevivir y logró conseguir más dinero con obras mayores. Viajó a EE.UU. con unas ideas claras, sentía la necesidad de marcharse con el fin de buscar nuevos prismas y también de encontrar un rendimiento económico a su trabajo.

Trabajó principalmente en los estados de Vermont, Connecticut y Nueva York. Realizó esculturas y piezas monumentales para cementerios y lugares públicos. Cabe destacar, entre otros, el memorial dedicado a Cristóbal Colón en Stamford (Connecticut); las tres estatuas de cada uno de los lados del Triangular Pylonde la entrada principal del cementerio católico Saint Raymond en el Bronx de Nueva York.

Pero sin duda uno de sus más significativos es el santuario de Saint John, realizado en honor al presidente John Fitzgerald Kennedy, en el primer aniversario de su muerte. Supuso un gran reconocimiento a su trabajo y la oportunidad para que le encargaran más trabajos. Tras este trabajo Ascasibar se hizo muy famoso y obtuvo gran prestigio.

Regreso a Euskadi

Regresó al País Vasco, a Vitoria-Gasteiz, en la primera mitad de los años 70. Comenzó a hacer sobre todo obras de temática vasca. Fue suprimiendo lo accesorio, cada vez formas más simples, pero expresando lo máximo. Su línea es clásica, pero actualizada, siempre figurativo.

En esta última etapa realizó figuras de pequeño tamaño en bronce, así como bustos y figuras de gran tamaño en diversos materiales, sobre todo bronce y madera.

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