Oteiza y Chillida: Diálogo en los años 50 y 60

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Organizada por el Museo San Telmo, esta inédita exposición, abierta al público hasta el 2 de octubre, ofrece un hito en la historia del arte al presentar por primera vez de forma conjunta la obra de Jorge Oteiza y Eduardo Chillida, centrada en la producción realizada durante los años 50 y 60, época en la que se conocieron.

La exposición, que cuenta con el consenso y la colaboración de las instituciones legatarias de ambos artistas tanto la Fundación Museo Jorge Oteiza (Altzuza, Nafarroa) como Chillida Leku (Hernani, Gipuzkoa), se presenta al público casi veinte años después del fallecimiento de dos figuras clave en la escultura europea del siglo XX.

La muestra, comisariada por Javier González de Durana, suscita un diálogo entre sus esculturas, centrado en la producción realizada durante dos décadas -los años 50 y 60- en las que Oteiza y Chillida se conocieron, tuvieron relación de amistad y cada uno contempló con atención e interés la obra del otro. El recorrido expositivo ofrece una conversación entre sus pensamientos estéticos y sus realizaciones escultóricas, revelando en pie de igualdad las metáforas paradigmáticas de Oteiza y las metonimias sintagmáticas de Chillida.

Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. ©santelmomuseoa
Jorge Oteiza y Eduardo Chillida. ©santelmomuseoa

La selección de obra se ha realizado desde una perspectiva cronológica, iniciándose en 1948 con sendos viajes -cuando Oteiza regresa a España después de su larga estancia en Latinoamérica y Chillida se marcha a París con la voluntad de convertirse en escultor-, y concluye en 1969 -con la culminación de la estatuaria del Santuario de Arantzazu por parte de Oteiza y la instalación de la primera gran obra pública de Chillida en Europa ante el edificio parisino de la UNESCO-.

Ambos trabajaron para el Santuario de Arantzazu, donde dejaron algunas de sus mejores obras de la primera mitad de los años 50 -abstracción geométrica en las puertas y existencialismo trágico en la estatuaria-, pero cuando alcanzaron la plenitud creativa fue a partir de 1955-56, cuando Oteiza dio inicio y completó sus investigaciones espaciales que denominó “propósito experimental”, y Chillida empezó a “cortar el hierro” para crear el peculiar y romántico lenguaje cercano al informalismo.

Profundamente distintos de carácter y, por tanto, muy diferentes como artistas, sin embargo, durante los años 50 y 60 compartieron intereses e inquietudes creativas, participaron en proyectos culturales, tuvieron iniciativas políticas en favor de otros artistas y estuvieron envueltos por el espíritu de la época, el cual puede rastrearse en sus obras con sutiles idas y venidas de uno a otro.

Más información en www.santelmomuseoa.eus

Descarga el folleto completo de la exposición

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